El proyecto, basándose en esas premisas, se desarrolla en base a una gran cubierta como el elemento unificador, el elemento representativo de la vivienda que engloba y cubre todas las estancias y que permite adoptar soluciones que resuelvan todas las necesidades.
Una gran cubierta a cuatro aguas que protege del viento y lluvia asturiana, que genera espacios cubiertos y descubiertos, ciegos y transparentes, la cubierta como el elemento principal de cobijo y la protección. Bajo ella se desarrolla un organigrama funcional que, a través de un gran espacio abierto al exterior, con una cristalera permite el acceso a las diferentes estancias de la casa. En este espacio se identifica el mueble de estantería que escamotea las puertas de acceso a dos habitaciones y un baño, permitiendo una independencia total de la zona de invitados respecto al resto de la casa. Esta independencia se trasladó también a las instalaciones de calefacción, electricidad e iluminación permitiendo de esta manera que el propietario pueda hacer uso exclusivo de la vivienda de manera parcial según demanda.